Rasgos de una democracia sana

Lejos de pensar la República Bolivariana como una democracia perfecta (¿acaso existe eso?) sí que podemos señalar al menos, que algunas de sus características demuestran que se trata de una sociedad con profundas convicciones democráticas.

Desde una perspectiva liberal-burguesa, a la hora de analizar si un sistema es democrático o no, se cometen desde mi punto de vista una serie de errores graves. El primero de ellos es que se tiende a tomar como modelo la democracia liberal burguesa europea, como una especie de modelo que todos los países han de seguir, un clásico caso de eurocentrismo. Intentan marcar los “grados de democracia” en una especie de evolución lineal, marcada según una serie de criterios que hemos de suponer “objetivos”, pero que en realidad están por completo sesgados por la filosofía liberal-capitalista; que sí separación de poderes, que si pluralidad de partidos…etc..etc.

Otro aspecto criticable sería el hecho de que, para el politólogo burgués academicista, el objeto de estudio son las instituciones; como si la democracia fuera una cuestión formal, estática, que debe medirse según puntos marcados en las instituciones.  Es decir, que si en una constitución se cumplen todos los “requisitos” que el liberalismo exige, se sienten con la legitimidad de decie que se trata de una “sociedad democrática”, como si las dinámicas sociales fueran el calco de lo que dice un papel.

La democracia es una cuestión dinámica y cultural, mas allá de lo institucional/formal.  Para un liberal, una sociedad sería democrática si el poder se lo reparten 3 partidos políticos, totalmente alejados de sus votantes; y sería una sociedad no democrática, una que se organizara a través de consejos comunales sin mediación de partidos.

Si volvemos al concepto democracia, como “poder del pueblo”, ¿no deberíamos fijarnos si realmente el pueblo ejerce ese poder?; es decir, no sólo si existen mecanismos más o menos participativos para que lo ejerza, sino si lo ejerce de verdad de una forma sistemática y constante.

Desde mi punto de vista, una sociedad democrática es sinónimo de una sociedad politizada; una sociedad donde la mayoría de sus integrantes tienen opiniones sobre las políticas públicas a todos los niveles, donde existe debate, participación y conciencia; más allá de la existencia o no de organizaciones de tal o cual naturaleza.

Partiendo de esta definición dinámica de democracia, la sociedad venezolana me muestra día a día rasgos de una cultura democrática sana. Primero vemos que están politizados casi al 100%, sea a favor o en contra del proceso; todo el mundo suele leer la prensa, y una gran parte de los venezolanos forma parte de algún colectivo, ya sea un partido político, un sindicato, una asociación de estudiantes o de vecinos, un consejo comunal, participan en las “misiones” de alfabetización, salud, cultura…

Otra cosa que me ha llamado tremendamente la atención, es el hecho de que en los kioskos se venden los libritos con las leyes; el código civil, penal.. y distintas leyes que afectan al ciudadano de a pie de una u otra forma. Y como digo, se venden en los kioskos, no en librerías especializadas en derecho como pasa en España; están a la vista de todos, accesibles, diciendo… “¡hola ciudadan@, soy tus derechos, aquí estoy para que me conozcas!”.

El tercer rasgo de “salud democrática” es el esfuerzo editorial que ha hecho el gobierno. Se subvencionan libros y se editan otros, hasta el punto de que hoy en una charla me regalaron ¡3 libros!, dos de ellos bien gordos (a mí y a todo el mundo claro). He comprado libros por menos de 50 céntimos de euro, obras de todas las corrientes críticas, no vayamos a pensar que son libros al estilo “por qué Chávez debe ser nombrado dios en vida”.

Si bien es cierto que también se perciben otros rasgos no tan positivos, como puede ser el exceso de relevancia que tiene el liderazgo carismático del presidente. Sin embargo, a esto se contraponen los innumerables foros políticos que se convocan para pensar el socialismo del siglo XXI, repensar a Marx y a Bolívar…etc.

Lejos de ver a los venezolanos y venezolanas como ignorantes que se dejan guiar por un líder carismático, debemos verlos como ciudadanos conscientes que demuestran tener unas características democráticas mucho más sanas que las españolas; donde todavía podemos escuchar como algunos se atreven a defender la monarquía como garante de estabilidad democrática, o donde te sueltan con todo el descaro que “los poderes del rey son sólo simbólicos”, demostrando una completa ignorancia sobre su propio sistema político.

Vemos la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio..

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One Comment en “Rasgos de una democracia sana”

  1. Pablo Says:

    Curioso tu articulo, Venezuela una democracia real. Se ve has conocido muchas, donde uno no puede disponer de su propio dinero ganado honradamente. Gracias.


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