¿Socialismo aquí? ¿Pero cómo?

Eso es lo que diría nuestro querido autor marxista italiano, y asesinado por el fascismo, Antonio Gramsci; si lo resucitáramos y le preguntáramos que cómo podríamos construir el socialismo aquí en Venezuela.

Este camarada italiano, que vivió la época de la revolución soviética (que se desarrolló gracias a las tesis políticas planteadas por Lenin), decidió seguir su ejemplo y analizar su sociedad (la italiana de principios del siglo XX) y plantear una serie estrategias revolucionarias  que sirvieran para hacer la revolución en su país.

Gramsci decía: Vamos a ver.. en Rusia el partido ha organizado a todas las masas medio esclavizadas y analfabetas, y ha tomado el poder.  Pero aquí en Italia la sociedad es distinta.. vaya… aquí el pueblo no nos va a seguir tan masivamente a una insurreción armada.. habra que pensar como lo hacemos. A ver.. que se me ocurre… ¡oh! ¡Ya sé! ¡Tenemos que convencer antes a la gente de que la sociedad que queremos es la que mola de verdad! ¡Que ideaca!

Entonces nuestro amigo Toni dijo “tenemos que tener la hegemonía social e ideológica para hacer la revolución”, es decir, tenemos que ir creando desde YA una cultura “socialista”, en los barrios obreros, organizaciones populares, que puedan crear su propia cultura, sus propias formas de ver el mundo, sus propios valores alejados del individualismo y la cultura capitalista.. Y una vez que hagamos esto, la sociedad dirá, a la mierda este estado capitalista que nos jode, y vamos a construir el socialismo, que no es más que extender la forma de vivir que tenemos ahora (democrática, solidaria, colectivista) al resto del Estado. Conquistamos el Estado, y construimos un mundo socialista eliminando los privilegios de los poderosos.

Bien, ahora vemos el caso de Venezuela. Aquí un movimiento de militares con “sensibilidad social” y de corte nacionalista (entiendo la carga emancipadora que tiene este concepto en America Latina) que toma el poder cuando se presenta a elecciones con algunos apoyos de la sociedad civil.  A partir de ahí, y con movidas políticas de todo tipo, el gobierno empieza a hablar de construir el socialismo. ¿What?

Y ante eso, ¿nos encontramos un pueblo organizado con colectivos populares, generando una cultura socialista de solidaridad y democracia? No, nos encontramos una sociedad absolutamente americanizada, donde la imagen del paraíso durante décadas ha sido la de Miami, donde los niveles de consumismo y ansias de aparentar son tres veces mayores que la que podemos ver en España.

La situación es la que es, y como buenos marxistas debemos aceptarla y analizarla, y a partir de ahí diseñar las estrategias. El gobierno bolivariano adoptó la idea del “socialismo del siglo XXI”, algo que nadie sabe muy bien lo que es, porque se esta construyendo; sin embargo, lo que este termino quiere decir es que no se quieren cometer los errores del socialismo del siglo XX. Que evidentemente hay que aceptar que supuso un avance histórico increíble para la mayoría del planeta, pero que desde luego no es la sociedad ideal que queremos alcanzar.

Este error fundamental, fue querer construir una cultura socialista desde el gobierno, uniformándola, convirtiéndola en propaganda institucionalizada y cuadriculada. Es por esto que el gobierno bolivariano fomentó los consejos comunales, así como toda clase de iniciativas que pretenden que la participación ciudadana sea la protagonista en la construcción del socialismo.

Pero claro, tu aquí te encuentras con una sociedad que a veces se parece más a la de EEUU que la española, por ejemplo. ¿De verdad vas a esperar que con una cultura ultracapitalsita se construya el socialismo creando asambleas populares? Dificilmente.

Y es por eso que desde sectores “avanzados” (a nivel ideológico) del gobierno, comience a darse el vicio del verticalismo. Su lógica “tenemos el poder, si la gente no responde habrá que empujarla hacia el socialismo” y así se vuelve a cometer los errores del siglo XX.  Lo que los socialistas y revolucionarios debemos hacer en Venezuela es un trabajo por construir esa hegemonía de la que hablaba Gramsci DESDE LA BASE, porque la hegemonía que planteaba no era “para tomar el poder”, sino como condición básica para construir el socialismo. A veces los comunistas nos centramos tanto en que las masas “tomen el poder” que se nos olvida que se necesita algo más que el Estado para construir una sociedad nueva. Necesitamos que el Estado sea una herramienta del pueblo organizado, descentralizarlo y transformarlo en una herramienta útil a la convivencia de los seres humanos y no un aparato de dominación de unos privilegiados (politicos y económicos) sobre unos pringados.

No se puede construir un socialismo desde el Estado, y lo que los revolucionarios debemos hacer es crear, apoyar, construir, inventar.. todo tipo de formas sociales, formas de vida, formas de entender el mundo que sean acordes a la realidad de la gente, a la realidad de los oprimidos. Sólo así cambiaremos la sociedad, sólo así se puede construir un mundo mejor, solidario, democrático y en el que merezca la pena vivir, al que a mi me gusta llamar socialismo.

Y es por eso que cito aquí uno de los lemas de la Juventud Comunista a la cual pertenezco:

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