A birras en el chino

Como ya he comentado en anteriores artículos, debemos tener en cuenta que tomar el poder es una cosa y hacer la revolución que transforme la sociedad es otra bien distinta. También hemos hablado de la peculiar característica que tiene la revolución bolivariana a diferencia de lo que Gramsci planteó que debería ser una revolución socialista. En Venezuela los revolucionarios hemos tomado el poder, pero desde luego no existe una hegemonía ideológica socialista, sino más bien una del todo capitalista y consumista que no será nada fácil destruir.

Ante esto el gobierno plantea una serie de medidas que resultan bastante interesantes, y hoy quiero poner el ejemplo de los Cestatickets. ¿Y que coño es eso? Pues bien, los cestatickets son unos bonos de alimentación que las empresas deben pagar a sus trabajadores, y que estos pueden intercambiar a cambio de alimentos en las tiendas y supermercados. El gobierno obliga a las empresas a pagar parte del salario en estos bonos, con lo que digamos estamos “obligando” al trabajador a que una parte de su salario sólo puede ir destinada a comprar comida.  ¿Es esto una medida totalitaria que nos impone unas normas del consumo y coacciona al individuo libre? Esta sería la perspectiva de un liberal que entiende el consumo como la máxima expresión de la racionalidad y libertad del individuo. Sin embargo, yo lo veo como una medida de protección familiar que deriva de un análisis concreto de la realidad venezolana, y no de un ideal absurdo del individuo libre y racional.

En Venezuela vemos que existen familias completamente desestructuradas, una estructura patriarcal en la que son las mujeres las que en muchas ocasiones son la cabeza del hogar por el abandono total del hombre. Muchos de estos padres de familia gastan gran parte de su salario en fiestas, en apuestas, en cervezas con sus amigos.. mientras a su casa no llega el suficiente dinero para mantener una dieta alimentaria digna. Es por esto que el gobierno obliga a que gastes una parte de tu salario exclusivamente en comida, protegiendo así a los más desfavorecidos.

Pero incluso así, la gente sabe saltarse este tipo de iniciativas. Por las noches, me extrañó ver la cantidad de gente que se reunía en los restaurantes chinos a beber cervezas; no a cenar mientras te tomas unas cervezas no… sino a beber decenas de cervezas que se amontonan encima de las mesas. Yo extrañado me preguntaba por qué la gente no acudía a bares normales, donde puede incluso bailar y escuchar música, así que decidí comenzar mi pequeña investigación hasta averiguar el por qué de este misterio.

Después de mi introducción creo que ya todo el mundo sabe la respuesta ¿verdad? Exacto, en los chinos aceptan cestatickets (son restaurantes y dan comida ¿no?) a cambio de cerveza y de lo que pidas, no solo la comida. Esto nos viene a demostrar que, aunque podamos aplicar medidas legales que intenten generar otros valores (o al menos hacerlos respetar), sólo podemos cambiar la sociedad generando una nueva cultura desde las bases. Por mucho que intentemos aplicar un “socialismo por decreto” esto no servirá de nada sino le acompaña la creación de nuevos valores sociales, una nueva cultura solidaria, colectivista y en definitiva.. socialista.

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